TASA 0% DE IVA EN ALIMENTOS Y MEDICINAS FUERA DE LA REALIDAD ECONÓMICA DE MÉXICO*

Dr. Javier Nava Castillo. Plantel México D.F.

A partir de los años 50 del siglo XX se pensó en implementar, en el sistema tributario mexicano, una combinación entre impuestos directos e impuestos indirectos, estableciéndose de esta forma el Impuesto Sobre Ingresos Mercantiles, el cual gravaba con una tasa del 4% los actos por concepto de enajenación de bienes, prestación de servicios y por otorgar el uso o goce temporal de bienes, que se realizaran en territorio nacional. Este impuesto no permitía el traslado y acreditamiento en las etapas en las que se cobraba, generando con esto, que el impuesto se fuera sumando al valor de los bienes, gravándose en cada etapa con un 4% pero sobre el valor del 4% de la etapa anterior, generando con esto el efecto en cascada.

Por otro lado, el Impuesto Sobre Ingresos Mercantiles, a la hora de efectuar las exportaciones, iba integrado en el valor de los bienes y servicios de exportación, razón por la cual las empresas mexicanas, en muchas ocasiones, por el impuesto que se incorporaba al valor y se exportaba con éste, no eran muy competitivas en el mercado internacional.

Por esta razón, se pensó en implementar un impuesto que no formara parte del valor de los bienes y que al momento de las exportaciones éste se quedara en México, por lo que no formaría parte del valor de las exportaciones. Es así como en 1978 se aprueba la Ley del Impuesto al Valor Agregado (IVA), que estaba orientada a permitir el traslado y el acreditamiento para evitar el efecto en cascada y que el impuesto formara parte del valor de los bienes y servicios.

Asimismo, se incorpora la idea de gravar con una tasa del 0% a todas las exportaciones para hacer a la empresa mexicana competitiva en los mercados internacionales.

Así es como a partir de 1980 entra en vigor la Ley del Impuesto al Valor Agregado el cual en un principio contemplaba la tasa del 0% sólo para las exportaciones de bienes y servicios, gravando con dos tasas la generalidad de los actos que era del 10% y del 6% para las denominadas franjas y regiones fronterizas.

Sin embargo, la aplicación de la tasa 0% no toma en cuenta la realidad económica del país y como ejemplo tenemos el siguiente: en la aplicación de esta tasa en materia de alimentos industrializados, como es sabido, las personas de escasos recursos regularmente por razones de cultura y de usos y costumbres, adquieren sus alimentos en los llamados mercados municipales donde se expenden en estado natural y en una presentación no preparada para el consumo (crudas), mientras que las personas de mayores recursos adquieren muchos de sus alimentos pre-elaborados, pre-cocidos o incluso ya elaborados, para sólo en algunos casos, aplicarle un simple proceso de calentamiento o mezcla con algún otro preparado para ser consumidos.

Esto, sin lugar a dudas, es una falta de equidad y proporcionalidad en la aplicación del gravamen, ya que tanto los alimentos no preparados como los preparados, congelados o enlatados, están gravados a la misma tasa (0%) lo que ocasiona que la industria alimentaria que adquiere enormes ganancias, recibe un tratamiento diferencial no justificado.

Por otro lado, la tasa 0% para los actos realizados en territorio nacional tienen un doble efecto en la recaudación, debido a que los contribuyentes que realizan estos actos no contribuyen a la recaudación de este impuesto y sin embargo, sí solicitan devoluciones periódicamente, o en algunos otros casos dejan de contribuir otros impuestos por aplicar la compensación de los saldos a favor del IVA en contra de los demás impuestos.

Además el fisco federal, no tiene certeza de los saldos a favor generados por los contribuyentes que realizan actos gravados al 0%, pues estos muchas veces lo acreditan entregando únicamente alguna diferencia o en su defecto, generando también un saldo a favor.

Es por todo lo anterior, que es recomendable analizar a fondo y sin tintes políticos la posibilidad de derogar la tasa 0% para los actos realizados en territorio nacional, y dejarla vigente únicamente para las exportaciones. Disminuir la tasa general al 10% desapareciendo con esto las llamadas regiones fronterizas y homologar en una sola tasa todos los actos realizados. Hacer un análisis profundo a los actos que sí debieran de quedar como exentos y no como tasa 0%.

Sin lugar a dudas la reducción de la tasa será un elemento que coadyuvará a soportar la crisis, ya que las tasas impositivas bajas, son atractivas para su cumplimiento e incentivan el consumo de bienes y servicios.

*Artículo derivado de la tesis doctoral: Nava, J. (2008). Propuesta de tasa única de IVA como solución a los problemas de recaudación en el sistema tributario mexicano. Tesis doctoral. Instituto de Especialización para Ejecutivos. México, D.F.

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